Zinedine Zidane nunca ha tenido apego a los contratos, o al menos desde el día en el que firmó por el Real Madrid en una servilleta en el verano del año 2000. Ese compromiso le valió para dar el sí a Florentino Pérez. Un simple papel le valió. Seis años después dijo adiós porque no se veía capacitado para rendir al más alto nivel. Renunció a todo. Ahora, y tras levantar la Champions por tercera vez, da por finalizada su etapa como entrenador en el Real Madrid, renunciando a dos años de vínculo y a mucho dinero, ese mismo al que no le ha dado un papel predominante en su carrera. De nada sirvió que Florentino Pérez tratara de convencerle el pasado miércoles durante más de dos horas. Le pidió que echara marcha atrás. Pero Zizou lo tenía decidido.