La despedida de Ibrahimovic y los tributos a Maradona nos sirven para pensar con qué seriedad nos tomamos el nombre de Dios, dándonos cuenta en que por frivolidad podemos caer en la idolatría
La despedida de Ibrahimovic y los tributos a Maradona nos sirven para pensar con qué seriedad nos tomamos el nombre de Dios, dándonos cuenta en que por frivolidad podemos caer en la idolatría