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La diferencia entre llamarse cristiano y discípulo radica en que un discípulo sigue las disciplinas de un maestro y está dispuesto a hacer sacrificios para obtener una vida mejor.
Jesús les llama a sus seguidores “Discípulos” y no cristianos
Un reino se compone de cuatro cosas:
Un rey, los ciudadanos del reino, leyes y territorio.
La palabra cristiano aparece tres veces en el nuevo testamento; mientras que la palabra Discípulo aparece más de 250 veces.
Mirar alrededor y recordar las bendiciones de Dios nos ayuda a confiar en Él y descansar en su amor.
Mateo 7:21-27
»No todo el que me llama: “¡Señor, Señor!” entrará en el reino del cielo. Solo entrarán aquellos que verdaderamente hacen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22 El día del juicio, muchos me dirán: “¡Señor, Señor! Profetizamos en tu nombre, expulsamos demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros en tu nombre”. 23 Pero yo les responderé: “Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes, que violan las leyes de Dios”.
Si la voluntad del Padre es tan importante, ¿la conoce usted de tal manera que podría tomar un papel y lápiz y escribirla? ¿La está viviendo? ¿Se la está enseñando a otros? Si fallamos en la primera pregunta, ¿cómo podremos estar cumpliendo las otras dos? Uno se pregunta, ¿cómo puede el Señor Jesús pedirnos que hagamos la voluntad del Padre si nunca nos la ha dicho? Sería injusto de parte de Él hacernos este pedido, y en Él no hay injusticia.
Jesús compara a los creyentes con sal y luz para mostrar la importancia de su testimonio.
El Sermón del Monte no es un trofeo detrás de una vitrina. Es la constitución del Reino de los Cielos. Jesús les llama a sus seguidores “Discípulos” y no cristianos. Para poder entender el contexto de lo que vamos a estudiar es necesario primero entender lo que es el Reino de los Cielos. Un reino se compone de cuatro cosas: Un rey, los ciudadanos del reino, leyes y territorio.
La palabra cristiano aparece tres veces en el nuevo testamento; mientras que la palabra Discípulo aparece más de 250 veces.
La semana pasada comenzamos nuestra enseñanza sobre el Corazón del Padre. El domingo pasado vimos la historia del hijo pródigo y como es el corazón de Dios para los rebeldes/fugitivos. El hijo menor tiene un problema de rebelión. El hijo Mayor tiene un problema de religión. El pecado del hermano menor es obvio, mientras que el del hermano mayor está oculto. Estaba igual de perdido. Hoy vamos a ver al hermano mayor en la segunda parte de la historia.
La razón por la que Jesús comparte esta historia es porque los fariseos, los maestros de la ley y los escribas le preguntaron a Jesús por qué pasaba tanto tiempo con los pecadores y los rebeldes. Jesús responde a esta pregunta contando tres historias, la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo. Las tres historias conducen a esta interacción entre el Padre y estos dos hijos
El único Padre perfecto en toda la Escritura es Dios. Como Padres, todos tenemos defectos, y algunos de nosotros tenemos padres que tienen defectos. Pero tenemos un Padre celestial que es perfecto, sin defectos.
Los fariseos y los maestros vienen a Jesús y están molestos porque Él pasa mucho tiempo con los pecadores. No creían que era un verdadero "Maestro" o "Mesías" porque pasaba tiempo con los pecadores y las personas que oprimían al pueblo de Israel. En respuesta, Jesús cuenta tres parábolas. La parábola de la oveja perdida, la parábola de la moneda perdida, y luego culmina con la historia del hijo perdido.
La discusión se centra en las promesas de Dios, la importancia de esperar y confiar en Él, y cómo vivir nuestras vidas enfocándonos en sus propósitos.
Introducción
La Biblia es un libro de promesas. Una promesa es un compromiso que se hace y que tiene que cumplirse. Eclesiastés 5:4-5 dice, “Cuando le hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplírsela, porque a Dios no le agrada la gente necia. Cumple lo que prometas, 5 porque es mejor que no prometas, y no que prometas y no cumplas”. Si Dios nos ordena que cumplamos nuestras promesas es porque el cumple las de El. La Biblia dice en 2 de corintios 1:19-20 dice, “Porque Jesucristo, el Hijo de Dios, que Silvano, Timoteo y yo les hemos predicado, no ha sido «Sí» y «No»; sino que siempre ha sido «Sí» en él. 20 Porque todas las promesas de Dios en él son «Sí». Por eso, por medio de él también nosotros decimos «Amén», para la gloria de Dios”.
Hay más de 3,500 promesas para nosotros en la Biblia. Esas promesas no están ahí como lujo sino como herramientas que podemos usar todos los días.
Dios es un hacedor de promesas y un cumplidor de promesas. La semana pasada hablamos de tres promesas en la tormenta. Hoy hablaremos sobre tres promesas para tu vida. Estas tratarán sobre nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro.
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