Este primero de julio ha entrado en vigor el real decreto que regula algo tan habitual como es el pan nuestro de cada día. Hablamos de calidad y de saber lo que comemos porque en la práctica el concepto del pan se ha ampliado a unos niveles que si uno se lee la norma, es muy complicado explicar de qué hablamos porque hay tantas opciones de esta alimento esencial en la dieta en tantos hogares, en el mercado que sin duda está justificado que se ponga un cierto orden, por lo menos en lo que se refiere a la industria y al comercio en defensa de los consumidores.