La generosidad es un don maravilloso que se tiene que ir desarrollando y Dios es el Dios de la generosidad. Existen niveles de formas de dar, de entregar en la vida espiritual, vivir para los demás es la regla de la naturaleza, cuando nosotros comprendemos que si vivimos para nosotros mismos estamos destinados a morir, si una persona se vuelve acumuladora se estanca.