Cuanto más nos esforcemos en convertirnos verdaderamente en imitadores de Cristo, tanto más se opondrá la sociedad y el sistema para hacernos correr a lo contrario. Este mundo utiliza términos como fanático o religioso para quienes siguen a Cristo pero si buscamos en convertirnos en las personas normales para Dios tendremos que escuchar que somos anormales para el mundo.