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Este pasaje lo podríamos orientar, sin lugar a dudas, hacia todos aquellos que han sido puestos por el Señor para conducir a una comunidad hacia la santidad (padres de familia, ministros, supervisores, maestros). Moisés, a pesar de ser un hombre de gran santidad y de llevar una comunión y comunicación estrecha con Dios, siente el peso de tener que "cargar" continuamente con aquellos que, encomendados a su cuidado, por el cansancio del camino, se revelan contra el proyecto de salvación, convirtiéndose en un lastre difícil de llevar.
Sin embargo, como puedes ver en tu Biblia, Dios no abandonó a Moisés, dándole al pueblo lo que pedía y ayudando a Moisés a conducir al Pueblo hasta las puertas de la tierra prometida. Pues, de igual manera, si tú te sientes cansado y piensas que es mucha la carga que Dios te ha puesto para llevar a la santidad y a la vida del Reino a aquellos que él te ha encomendado, clama al Señor.
Recuerda siempre que no estás solo, que Dios y su infinito poder te acompañan y son el instrumento para que puedas realizar, lo que él mismo te ha pedido. No desfallezcas, haz tu parte humana, y pide al Señor los elementos y recursos que necesitas. Él no te abandonará, y escuchará con amor tu súplica.
By Parroquia San BenitoEste pasaje lo podríamos orientar, sin lugar a dudas, hacia todos aquellos que han sido puestos por el Señor para conducir a una comunidad hacia la santidad (padres de familia, ministros, supervisores, maestros). Moisés, a pesar de ser un hombre de gran santidad y de llevar una comunión y comunicación estrecha con Dios, siente el peso de tener que "cargar" continuamente con aquellos que, encomendados a su cuidado, por el cansancio del camino, se revelan contra el proyecto de salvación, convirtiéndose en un lastre difícil de llevar.
Sin embargo, como puedes ver en tu Biblia, Dios no abandonó a Moisés, dándole al pueblo lo que pedía y ayudando a Moisés a conducir al Pueblo hasta las puertas de la tierra prometida. Pues, de igual manera, si tú te sientes cansado y piensas que es mucha la carga que Dios te ha puesto para llevar a la santidad y a la vida del Reino a aquellos que él te ha encomendado, clama al Señor.
Recuerda siempre que no estás solo, que Dios y su infinito poder te acompañan y son el instrumento para que puedas realizar, lo que él mismo te ha pedido. No desfallezcas, haz tu parte humana, y pide al Señor los elementos y recursos que necesitas. Él no te abandonará, y escuchará con amor tu súplica.