¿Eres consciente de las cosas que haces por complacer pero no con placer?
Y no es que esté mal complacer a los otros, sino el lugar emocional desde el que lo haces.
No es lo mismo dar gusto a los demás desde tu propio gozo y plenitud, que ser complaciente desde la necesidad y búsqueda de ser valorado y aprobado por ellos.