El apóstol Pedro habla en 2 Pedro 1:5-8 sobre lo que debe abundar en nosotros para no estar ociosos, tales como, fe, virtud, conocimiento, dominio propio y demás, llegando así a dar fruto, a tener fructificación. Tenemos que decirnos la verdad, no solamente diciéndonos lo bueno que hay en nosotros.