2 Reyes nos muestra una escena como para hacer una película. Llegamos a comprender que todos tenemos un problema, Dios nos permite el primer problema, pero el segundo lo hacemos nosotros. Cuando tenemos mentalidad de bendecido, de hijo de Dios, se tiene la capacidad de encontrar soluciones al problema, y quienes se estancan en ellos, generan el segundo.