Todos hemos sido rechazados y existe un motivo para ello. Nacimos en un mundo sin Dios, sin embargo, las Escrituras, en Jeremías 1:4 nos revela palabras asombrosas. El problema del rechazo no es lo que hemos vivido exteriormente, sino el auto-rechazo. Así como Dios tenía un plan con Jeremías, lo tiene con nosotros, un destino al que quiere llevarnos, pero también es importante el potencial que vamos a desarrollar.