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Con este libro aprendemos que las causas de algo que nos preocupa se pueden encontrar en otros aspectos que, si bien a priori parecen no tener nada que ver, en realidad son mucho más influyentes de lo que pensamos por lo tanto si trabajamos y mejoramos esas causas inevitablemente aquel que era nuestro gran problema también mejora por sí solo.
Además, nos enseña una gran lección sobre perdonar haciéndonos conscientes de que el perdón no es para la persona a la que perdonamos, sino para nosotros mismos puesto que nos libera de la carga emocional negativa que supone no perdonar.
Al final el autor hace una reflexión sobre todo lo expuesto en esta breve historia para concluir que "al igual que cuando nos miramos al espejo vemos nuestra imagen, si miramos lo que nos pasa en la vida podremos conocer qué tenemos dentro del corazón", y esta reflexión me parece de lo más relevante y reveladora ya que a todos nos resulta más fácil mirar hacia fuera y asociar las causas de todo lo que nos pasa a lo externo, que mirar hacia dentro y buscar soluciones a lo que nos preocupa en nosotros mismos, debido a que esto último es más difícil y por lo tanto no tenemos el hábito de autoanalizarnos y autoevaluarnos para influir en lo único que podemos cambiar y controlar, y que es nosotros mismos, como bien dijo Marcel Proust "Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia".
By Delia MoralesCon este libro aprendemos que las causas de algo que nos preocupa se pueden encontrar en otros aspectos que, si bien a priori parecen no tener nada que ver, en realidad son mucho más influyentes de lo que pensamos por lo tanto si trabajamos y mejoramos esas causas inevitablemente aquel que era nuestro gran problema también mejora por sí solo.
Además, nos enseña una gran lección sobre perdonar haciéndonos conscientes de que el perdón no es para la persona a la que perdonamos, sino para nosotros mismos puesto que nos libera de la carga emocional negativa que supone no perdonar.
Al final el autor hace una reflexión sobre todo lo expuesto en esta breve historia para concluir que "al igual que cuando nos miramos al espejo vemos nuestra imagen, si miramos lo que nos pasa en la vida podremos conocer qué tenemos dentro del corazón", y esta reflexión me parece de lo más relevante y reveladora ya que a todos nos resulta más fácil mirar hacia fuera y asociar las causas de todo lo que nos pasa a lo externo, que mirar hacia dentro y buscar soluciones a lo que nos preocupa en nosotros mismos, debido a que esto último es más difícil y por lo tanto no tenemos el hábito de autoanalizarnos y autoevaluarnos para influir en lo único que podemos cambiar y controlar, y que es nosotros mismos, como bien dijo Marcel Proust "Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia".