Así como nuestro cuerpo necesita agua, nuestra alma necesita a Dios. Si no estamos bebiendo del agua correcta, el interior comenzará a deshidratarse, ir a la fuente de agua viva es la gran invitación del cielo.
Así como nuestro cuerpo necesita agua, nuestra alma necesita a Dios. Si no estamos bebiendo del agua correcta, el interior comenzará a deshidratarse, ir a la fuente de agua viva es la gran invitación del cielo.