Estamos llamados a ser luz, y cuando se es luz, se debe tener cuidado en ésa línea delgada en ser útil para otros pero no utilizarlos para nuestro beneficio, por eso debemos aprender a estar alineados con la presencia del Espíritu Santo, para que cuando seamos útiles a otros, no los utilicemos para nuestro beneficio sino que la añadidura llegue por sí sola.