Debemos definir si queremos ser arcilla o no, en las manos de Dios, porque fallar en nuestra vida espiritual, no es motivo para desanimarse, muchas personas desafortunadamente tienen la tendencia a desanimarse cuando tienen una falla, y aparece la conducta de esconderse por sentirse culpables de la presencia de Dios y la gran mayoría de nuestras fallas no son pecado, sino una confirmación de que eres un humano en proceso de maduración pero tampoco se puede usar para justificar los pecados.