Hay algo peligroso, una epidemia silenciosa que mata los sueños y esto está relacionado con permanecer anestesiado, teniendo un espíritu dormido. Los despertadores no son amables, suenan fuerte, sacándonos de la comodidad, pero son necesarios.
Hay algo peligroso, una epidemia silenciosa que mata los sueños y esto está relacionado con permanecer anestesiado, teniendo un espíritu dormido. Los despertadores no son amables, suenan fuerte, sacándonos de la comodidad, pero son necesarios.