Es una pregunta que nos hacemos continuamente, porque hace parte de nuestra naturaleza humana, quizá lo has sentido, sin embargo, personas creyentes y no creyentes luchan con esto a través del tiempo, porque cuando sucede algo trágico en la vida, le preguntamos a Dios ¿por qué? Ésa siempre será la pregunta porque es la reacción natural, pero lo que realmente le estamos preguntando es ¿Por qué yo? ¿Por qué a mí? Esta reacción indica dos defectos de nuestro razonamiento.