Tenemos un Dios que envía a sus ángeles para que nos guarden. A los ángeles les importa una sola cosa: la voz de Dios. Sólo viven para disfrutar del rostro de Dios y la adoración de ellos es una proclamación elocuente de la belleza de Dios.
Tenemos un Dios que envía a sus ángeles para que nos guarden. A los ángeles les importa una sola cosa: la voz de Dios. Sólo viven para disfrutar del rostro de Dios y la adoración de ellos es una proclamación elocuente de la belleza de Dios.