Éste hábito nos enseña a NO dar las cosas por hecho. Lucas 2:46 nos muestra que Jesús lo hacía desde que era un niño. Con ello, implica tomar la decisión de indagar sobre aquello que normalmente se admiten como respuestas abiertas, pero el Señor siempre quería tener información y comprender el corazón de las personas y Él mismo nos enseña cómo hacer las preguntas.