Por tener un concepto erróneo no dejamos que Dios nos sorprenda, que obre milagros en nuestra vida, porque nos gusta caminar a lo seguro, sin equivocaciones, pero de eso no se trata la vida, porque en ella nos vamos a equivocar. Hay personas que tienen su plan tan bien organizado que no hay cabida para un milagro, no hay tiempo, no hay riesgos en medio de su fe.