Podemos estar enojados con Dios sin darnos cuenta y eso es algo muy difícil de aceptar.
Nos enojamos con Dios cuando no hemos comprendido nuestro verdadero valor, porque solemos dar más valor a otras situaciones y cosas pero lo difícil es comprender tu valor como persona, como hijo de Dios, eso nos lleva sobre valorar las cosas que perdemos