Es muy complicado encontrarse con personas que hagan las cosas sin quejarse. Debemos llevar una vida lo suficientemente estimulante como para iniciar el movimiento hacia donde queremos llegar. Las quejas vienen cuando el estímulo está mal enfocado. Éste debe ser una causa, una que transforme vidas, deberíamos amar implacablemente, soñar resueltamente y trabajar incesantemente.