La fe no son deseos, o fingir que algo sea verdad cuando no lo es, ni forzarnos a creer algo, tampoco es un sentimiento, y tampoco se trata de negociar con Dios. Entendamos y vivamos una fe honesta.
La fe no son deseos, o fingir que algo sea verdad cuando no lo es, ni forzarnos a creer algo, tampoco es un sentimiento, y tampoco se trata de negociar con Dios. Entendamos y vivamos una fe honesta.