Muchas veces sucede que preferimos darle de comer al tigre para darle gusto, es decir, ¿para qué meterse en el problema de tener un enfrentamiento? Prefiere darle la razón. Y esto le sucedió al Rey Akaz, cuando quiso estar bien con ambos reyes, el de Asiria y el de Siria, que quería destruir la nación.