Filipenses 2:5 nos enseña: Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús. ¿Qué tal si por un día y una noche, el Señor vive dentro nuestro? Y Nuestro corazón será un día, mientras nuestra vida la dirige el corazón de Cristo. Si el amor de Cristo dirige nuestra conducta ¿Cómo sería?