El Padre es el vehículo, el Señor Jesucristo es el piloto y el Espíritu Santo es la gasolina y la chispa que enciende pero ¿Cuál es el motor que nos va a mover? Y así llegar a la estatura de la plenitud de Cristo.
El Padre es el vehículo, el Señor Jesucristo es el piloto y el Espíritu Santo es la gasolina y la chispa que enciende pero ¿Cuál es el motor que nos va a mover? Y así llegar a la estatura de la plenitud de Cristo.