Dios quiere bendecirnos ilimitadamente. Desafortunadamente la religiosidad nos enseñó a rendir culto a la pobreza y no es lo que el Padre quiere para nosotros. Nuestra bendición será tanta que será compartida con más personas.
Dios quiere bendecirnos ilimitadamente. Desafortunadamente la religiosidad nos enseñó a rendir culto a la pobreza y no es lo que el Padre quiere para nosotros. Nuestra bendición será tanta que será compartida con más personas.