En el libro de Santiago está escrito: “Tengan por sumo gozo hermanos míos, cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia…” Pero hay que pedir con fe, sin dudar. ¿Has experimentado dolor? Dios no desaprovecha nuestro dolor, en sus manos actúa como un elemento terapéutico a nuestro favor.