Hay que ser francos con Dios, no debemos olvidar que el conocimiento que Dios tiene de nosotros es completo, porque Dios conoce todos nuestros caminos, conoce lo que cualquier hombre no conoce. Lo que realmente habita ahí en el asiento de nuestros pensamientos se manifiesta en los momentos donde perdemos el control, pero el Señor tiene en sus manos este conocimiento.