El apóstol Pablo nos explica la gran diferencia entre ser almáticos y ser espirituales, por eso tenemos una gran responsabilidad y debemos ser entrenados en lo espiritual. La historia de José nos muestra que fue un hombre al que el sistema no lo corrompió en su espíritu, porque su espíritu estaba lleno del Espíritu de Dios. Quien se entrena en su espíritu como José, siempre va a vencer.