¿Por qué nos cuesta tanto disfrutar la vida? ¿Por qué nos levantamos sin pasión por lo que hacemos? ¿Por qué nuestra vida se ha convertido en una vida de pasiones desenfrenadas? Confundimos pasión con deleite, pero ¿Por qué lo confundimos? Porque no estamos contentos. Si el hombre no se encuentra con Dios, no encontrará su deleite.