Muchas veces, ser bueno no basta y sobre todo cuando se vive con ansiedad y el apóstol Pablo habla de ello en Filipenses 4:6. Así que, ¿Qué ocupa nuestra mente? Todos hemos ansiedad, angustia, tensión y todo ello nos enferma, roba el gozo y distorsiona la realidad. Recordemos que la ansiedad suele iniciar en lo más profundo de la mente.