Toda persona tiene problemas del corazón, puede ser a nivel físico pero también los hay a nivel espiritual y siempre han sido un riesgo para aquel que se considera seguidor de Cristo, porque nuestro corazón es una fortaleza espiritual y debemos mantenerla como lo que es, fuerte, y esperar triunfar. Lo que no debemos permitir es que nuestro corazón nos desvié del plan de Dios para nosotros, de eso que Él ha puesto entre tu corazón y tu mente, del crecimiento y libertad que anhelas.