No es que a Dios le guste encontrar nuestras fallas, sino quiere encontrar cualquier cosa que nos impida el crecimiento en la fe y Jesús se define como un labrador que corta y poda la vida. Yo soy la vid verdadera, mi Padre es el labrador, y todo pámpano que en mí no lleva fruto lo quita dice en Juan 15:1-3.