El mundo cambia y nosotros también necesitamos hacerlo. Todo tiene un tiempo, así que hay un tiempo para adaptarse. Las personas que se resisten al cambio, suelen quedar atrapados en estructuras rígidas pero Jesús habló del vino nuevo en odres nuevos y del vino viejo en los odres viejos en Mateo 9:17. Si queremos recibir el vino nuevo de Dios, una nueva temporada, una nueva oportunidad, necesitamos convertirnos en odres nuevos.