Le hemos prestado culto al éxito y no solo en el nivel de los logros, sino también dentro de la misma Iglesia, y Dios siempre tiene derecho a rechazar el motivo por el cual queremos las cosas, es cierto que Dios nos ha prometido muchas cosas, pero debemos ser conscientes de que se guarda el derecho de ser Él y de hacer las cosas como Él quiere, cuando quiere o de no hacerlas.
Hemos estado en una carrera de poseer pero no hemos entendido el: y qué pasa si no…