En la vida cristiana, tenemos temporadas en donde vivimos en el amor de Dios, pero también hay temporadas en donde parece que no lo sentimos. Sabemos que Dios es amor pero a veces no podemos experimentar su amor, y eso puede llevarnos a hacernos muchas preguntas, pero no estamos solos, porque podemos confiar en el amor del Padre aun cuando no lo sintamos.