Dios no rechaza a quien esta perdiendo esta batalla silenciosa, por el contrario, es Jesús quien nos enseña y acompaña en estos procesos. En Él realmente podemos gastar el dolor, pues Cristo está aquí.
Dios no rechaza a quien esta perdiendo esta batalla silenciosa, por el contrario, es Jesús quien nos enseña y acompaña en estos procesos. En Él realmente podemos gastar el dolor, pues Cristo está aquí.