Debemos ocuparnos del conocimiento de las escrituras como del poder de Dios, pero también debemos permitir que Dios trate con nosotros. Cada vez que perdemos algo, o hay un problema, podemos ir a su presencia a poner eso en oración en el altar de Cristo, pero ¿Cuántas veces en las oraciones hemos dicho al Señor: trata conmigo?