Existen cuatro cosas que son revelacionales, que bajan directo del cielo al corazón del hombre, por más que se enseñen y se transmitan, si no hay una revelación directa de Dios al corazón, nunca se vivirá como se tiene que vivir.
Debemos tener cuidado en la relación que tenemos con los ungidos del Señor, todos hacemos parte de un organigrama terrenal