Hay quienes piensan que el amor, el sinónimo de dependencia, pero cuando nuestras emociones y sentido de identidad dependen de otra persona, hemos cruzado una línea peligrosa: La codependencia. La Biblia nos da el primer mandamiento, escrito en Mateo 22:37: Amar a Dios con todo el corazón, alma y mente. Una persona que tiene un apego enfermizo, vive atrapada en el temor.