Dios nos ha hecho una invitación que va más allá del tiempo, de lo social, de la denominación. Todo pasará, pero las palabras de Dios no lo harán, aquello escrito en Juan 3:16 continuará permaneciendo. Tenemos que interiorizar esas palabras, porque cuando todo acabe, debemos comprender que ese pasaje es la mayor invitación de Dios para el mundo.