La vida cristiana es una experiencia con Dios, no un estudio de Dios, pero eso no excluye que dejemos de lado el estudiar Su Palabra. Podemos tener salvación pero no disfrutarla, saber qué es el gozo y no disfrutarlo, conocer a Dios a través de la revelación que nos transmiten pero no vivenciarlo. El problema de muchos creyentes es que no tienen experiencia con Dios.