Si buscamos un cerdo, ¿cuánto más no valemos nosotros? Dios nos reclama como valiosos y damos por hecho que sólo reclama a por quienes “están completos” no por los que estamos rotos. Dios ve a sus hijos independientemente el estado en el que esté y tenemos que comprender que Él ha puesto letreros gigantes por nosotros, como el del Salmo 91, nos ofrece todo lo que Dios hará con tal de encontrarnos.