Hay días en que el corazón late con una claridad muy extraña y no hay una partitura, pero podemos escuchar la melodía, no hay mapa, pero vemos el camino y esa chispa interna que nos dice: Hazlo ahora la Biblia lo llama dirección del Espíritu. Cuando aprendemos a reconocer esa voz suave, a reconocerla a tiempo, el curso de nuestra historia cambia.