Si estuviste en una cueva como Elías, no te apresures, en algún momento saldrás de ahí, pero cuando salimos de ése lugar, debemos recoger nuestros pasos, volver, recorrer de nuevo ese camino de Damasco, esta vez, no es con un espíritu de derrota, es como más que vencedores, es con una misión superior, a nuestro temor de estar solos, es pensar que somos de aquellas personas que tienen que llegar aún más lejos, con la cabeza en alto.