Dios no tiene favoritos, no hace acepción de personas pero Él sí respeta las leyes espirituales y hay una respuesta que es proporcionalmente a su voluntad y a los anhelos de nuestro corazón.
Dios no tiene favoritos, no hace acepción de personas pero Él sí respeta las leyes espirituales y hay una respuesta que es proporcionalmente a su voluntad y a los anhelos de nuestro corazón.