Hay silencio que es por amor. Dios muchas veces calla por amor, porque entiende que es suficiente con lo que sentimos. Queremos que nos reclamen por minimizar un poco el sentimiento de culpabilidad, pero siempre habrá algo que decir, gritar o susurrar, pero también, siempre habrá algo que callar y saber callar para personas impulsivas, coléricos es más importante que saber qué decir.