A través de esta práctica entrenas tú atención consciente. Al darte cuenta donde está tu atención practicas el estar presente en cada momento. Aprendes a observar tus pensamientos y sentimientos y a dejarlos ir. Un pensamiento o sentimiento no lo puedes postponer pero si tu reacción. Esta práctica te aportará un mayor estado de calma para responder desde la tranquilidad en lugar de reaccionar desde la inquietud.