El reloj marcaba las 20:03pm, y mis padres ya habían salido de trabajar.
Con un suave movimiento de cabeza mi madre me saludó al llegar a casa y fue directamente hacia su habitación.
En este punto, sabía que algo raro estaba ocurriendo.
Minutos más tarde. Estaban ambos encerrados en la habitación.
Viendo que la situación se alargaba decidí pegar la oreja a la puerta, hasta que..
..sin previo aviso, mi madre abrió la puerta.
En ese momento, con una mirada cabizbaja y sin muchas ganas me dijo "Daniel, ve a casa de la abuela y recoge una bolsa que tiene para nosotros"
Minutos más tarde, estaba con mis chanclas negras Quicksilver tocando la puerta de mi abuela, quien vive a unos 100 metros de distancia.
Apenas había puesto el primer pie dentro del suelo cálido de parquet cuando aparecía su brazo izquierdo con una bolsa bastante pesada.
No quise abrirla en ese momento, aunque me moría de ganas de hacerlo.
Cómo cuando acabamos de hacer un gran lanzamiento con un cliente pero todavía quedan algunos clientes más por llegar y no sabes cual será la facturación total.
Cuando entré en el ascensor, abrí suavemente la bolsa - como si alguien me estuviese viendo.
Dentro de ella había un paquete de galletas y un brick de leche desnatada.
Ahí entendí, que la cosa no estaba bien en casa.
Te cuento esto por dos motivos.
El primer es que quiero que veas que yo también he estado al otro lado de la realidad paralela.
En una vida de preocupaciones, y atado a un horario fijo con un sueldo fijo.
Pero si yo lo he hecho, y decenas de personas a las que he formado también lo han logrado, ¿por qué tú no?
Pero todo empieza con un primer paso, con tu historia.